¿Existe una filosofía náhuatl?

Miguel León Portilla fue un historiador y antropólogo mexicano que en 1956 obtuvo su tesis doctoral con un trabajo de investigación que, posteriormente, sería publicado y se convertiría  en su obra más famosa: La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes. En este trabajo, León-Portilla realizó una exhaustiva recopilación, traducción e interpretación de textos en náhuatl, que permitieron argüir a favor de la existencia de un pensamiento filosófico de esta ancestral cultura.

Quizá a ti, lector, lectora, te resulte extraño que haya (y siga existiendo) un debate académico sobre si es o no apropiado llamar filosofía a la sabiduría que está expresada en los cantares que han llegado a nuestro conocimiento.

Parece innegable que en esos poemas están expresadas las cuestiones más fundamentales de la filosofía: el discernimiento entre lo verdadero y lo ilusorio, lo correcto e incorrecto, la búsqueda de un principio trascendente, la posibilidad de hablar con verdad, el sentido de la existencia, etc. Aun así, las discusiones al respecto no han faltado, puesto que el acercamiento de Occidente a otras culturas, en general, se ha dado de forma problemática, e incluso colonizadora.

Hay quien niega que sea filosofía cualquier pensamiento que no posea una influencia directa del pueblo griego, a quien se le ha atribuido el origen de la filosofía. No obstante, el problema va más allá, puesto que, en el propio Occidente, al intentar definir qué ha de entenderse por filosofía, los desacuerdos no se han hecho esperar.

Dentro de la tradición occidental, algunas definiciones que se han postulado son:

  • Filosofar es preguntarse por el principio o fundamento de todas las cosas (presocráticos).
  • La búsqueda del saber libre y desinteresada (atribuido a Pitágoras).
  • Ciencia universal, rigurosa, principal y divina (Aristóteles).
  • Ciencia que se pregunta por el alcance del conocimiento humano (Kant).
  • Etcétera, y apuesto a que tú tienes tu propia concepción de lo que es.

Vista la imposibilidad de encontrar un acuerdo acerca de qué es la filosofía, podemos acudir a la pregunta de por qué surge la filosofía: ¿Qué ha motivado al ser humano a filosofar?

Cuando el ser humano se siente dudoso y desconfiado respecto a su sistema de creencias y el entorno al que dicho sistema da forma y sentido, el deseo por tener un mínimo de certidumbres que hagan la vida vivible no se hace esperar, y entonces la filosofía o, mejor aún, el filosofar se vuelve una indagación personal, sumamente activa, encausada para lograr esa estado de certeza, aun cuando sólo sea provisorio.

Así, el acto de filosofar es una reflexión acerca de lo que nos rodea, de nosotros mismos y de nuestro lugar en el mundo. Por ello, la filosofía no puede ser exclusiva de ciertas culturas o grupos. Afirmar que el cuestionamiento y las reflexiones que de éste emergen sólo valen como “filosóficas” por el hecho de presentarse de una forma sistematizada o dentro de una determinada tradición me parece empobrecer dramáticamente el concepto de filosofía. Incluso, cabe preguntarse desde qué lugar se puede negar a un pueblo esta sabiduría y, sobre todo, con qué fin.

En este tipo de debates, es común escuchar que el pensamiento filosófico se aleja completamente del mito y de lo religioso y que se vale exclusivamente de la razón en su quehacer. Y dado que la sabiduría náhuatl está plagada de metáforas y expresada en forma de poesía, quedaría fuera de lo considerado filosofía. Una vez más, mi punto de vista es que pensar que no hay razón en el mito o lo religioso es pecar de ceguera. Y viceversa, ¿acaso no es la ciencia, la razón y su método otro conjunto de ideas que hemos aceptado para organizar y dar sentido a nuestra vida, pero que, en última instancia, son imposibles de demostrar y justificar? Como vemos, los límites entre el mito y lo racional son borrosos.

La razón misma es un mito, y no existe parámetro objetivo para afirmar la superioridad de un sistema de creencias o métodos con respecto a otros. En nuestro conocimiento e interpretación del mundo, la lógica y la razón no son  opuestos a los mitos, cuentos, fábulas y poemas, sino complementarios. Y así lo atestigua el pensamiento de Platón, en el que la filosofía alcanzó alturas insospechadas.

Sin duda los sabios nahuas (tlamatinime) sintieron la urgencia de explicarse el acontecer de las cosas y se cuestionaron acerca de su valor. Por medio de cantos, ellos plantearon la problematicidad del mundo y del ser humano. Expresaron una profunda inquietud acerca del ser origen y destino del cosmos y de la humanidad.

Hay testimonio de una compleja y riquísima cosmogonía, que busca dar cuenta del universo, de su unidad y equilibrio, así como del principio que lo rige. Se ocuparon de la divinidad, entendida como el origen y fundamento de todo lo que existe. También del destino y su influencia en la vida de las personas. Finalmente, desarrollaron una interesantísima concepción del ser humano (que, a su entender, es rostro y corazón); es decir, especularon acerca de nuestra naturaleza y del sentido de nuestra existencia en la tierra.

Para finalizar, te comparto este bello canto para que tú mismo contestes a la pregunta de si existe o no una filosofía náhuatl.

Elevo mi llanto,

me aflijo.

Recuerdo que hemos de dejar las bellas flores,

los hermosos cantos.

Aún regocijémonos, aún cantemos,

nos vamos del todo,

nos perdemos allá en su casa.

¿Acaso saben algo nuestros amigos?

Se duele mi corazón,

se irrita,

no se nace dos veces,

no se es dos veces niño,

nos vamos de la tierra.

Todavía un momento más junto a la gente.

Ya aquí, a su lado, nunca se estará.

Nunca estaré alegre.

Nunca estaré contento.

Sólo das eso, desatas tus jades,

ya se entrelazan tus plumas preciosas,

Los tocados de flores color de ave zacuan,

sólo los das a los príncipes.

Variadas flores han hecho envoltorio de muerte,

cubren con plumas mi corazón.

Luego ya lloro, voy a la presencia de nuestra madre Santa María.1

Sólo digo al Dador de la vida:

no te disgustes,

no te hagas del rogar en la tierra;

ojalá pudiéramos vivir junto a ti,

sólo en tu casa, en el interior del cielo.

¿Acaso algo verdadero digo aquí,

Dador de la vida? Sólo soñamos,

sólo hemos venido a levantarnos con premura del sueño;

lo digo en la tierra,

a nadie podemos decírselo aquí.

Aun cuando sean jades, piedras pulidas,

tal vez para el Dador de la vida,

aquí a nadie podemos decirlo.

Para conocer algunos detalles interesantes de la lengua náhuatl y sus bellos vocablos te invito a ver la entrada Estudia conmigo palabras en náhuatl.

¡Felices lecturas y hasta la próxima!

NOTAS

1 Las palabras Santa María se encuentran testadas en el manuscrito, producto de las lamentables interpolaciones cristianas en los textos encontrados.

BIBLIOGRAFÍA

Miguel León-Portilla, La filosofía náhuatl, México, UNAM/Instituto de Investigaciones Históricas, 1993.

_______ (ed.), Cantares mexicanos, t. 1, México, UNAM, 2011.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s