Rostro y corazón en la filosofía náhuatl

Ante las posibilidades de comunicación actuales, ¿realmente nos sentimos en contacto con los otros? ¿Por qué la desolación y el aislamiento se ven tan acentuados? ¿Qué retos enfrentamos ante la virtualización de nuestras relaciones? ¿Existe la posibilidad de un verdadero reconocimiento de la otredad en las nuevas circunstancias?

Sobre esto y más hablamos en este episodio de Sueños de Tinta titulado Rostro y corazón en la filosofía náhuatl. Disponible en iVoox y Spotifiy.

¡Saludos y hasta la próxima!

Encuentro con Nahui Olin

Carmen Mondragón, mejor conocida como Nahui Olin, fue una mujer que desafió las costumbres y la moral de su época y sociedad para ir en pos de la libertad. Fue penada con la marginación social y tachada de ninfómana, prostituta y loca. El severo castigo que la sociedad mexicana hizo caer sobre ella conllevó a la invisibilización de su obra literaria y artística durante varias décadas. Afortunadamente, en los últimos años se ha hecho un enorme esfuerzo por recuperar su trabajo; algo más que merecido.

Tenemos un deber con todas las personas que, como Nahui, han cuestionado los estereotipos y el funcionamiento de la sociedad, pues ellas han superado limitantes y condicionamientos sociales, brindándonos inéditas posibilidades de las que ahora gozamos. Su herencia es invaluable. El esfuerzo de estas sobresalientes personalidades no debe quedar en el olvido ni menospreciarse, y por ello he decidido hacer estos Encuentros con… , que, en esta ocasión, te invitan a conocer la vida y obra de Nahui Olin.

Además de ser una artista plástica, Nahui fue autora de numerosos escritos en prosa y verso, en español y francés, que poseen un incuestionable valor literario y filosófico. Sabemos de textos que escribió cuando contaba con apenas ¡10 años de edad! Esto es, sin duda, una prueba de su vocación literaria. He aquí un fragmento de los escritos de aquella primera época como escritora:

Ahora que siento que sufro y soy sensible a todo, tengo sed de todo lo que es bello, grande y cautivador. Con un ardor extremado, una ilusión loca de juventud y de vida: quiero hacer vibrar mi cuerpo, mi espíritu hasta sus últimos sonidos…

Notamos de inmediato la expresión de una potente e inusual inteligencia que, en sus escritos, continuamente manifiesta su sentir ante lo infinito y la totalidad, pero también ante el amor y la tristeza. A cada uno de estos temas, la autora les otoroga un tratamiento filosófico de profundo calado.   

En sus relaciones amorosas, la trasgresión no dejó de estar presente, y cabe destacar que, pese a la intensidad de sus emociones, nunca aceptó ni el machismo ni la megalomanía de personalidades importantes de su tiempo con las que se involucró.

Tampoco se conformó con el papel de esposa que la sociedad tenía asignado para ella. Así, aun cuando contrajo matrimonio siendo muy joven, dio por finalizada esa relación para buscar nuevas experiencias que alimentaran su alma. Esto sin importar lo mal que podía verse el que una mujer abandonara a su esposo en aquel tiempo.

El final de sus días estuvo marcado por la pobreza y la exclusión social, desafortunadamente un hecho frecuente en todas aquellas personas que, en su anhelo de ser, optan por romper los moldes y roles sociales. Una personalidad como la de Nahui, cuya vida está atravesada por un enorme talento, por la pasión, la vulnerabilidad, la oscuridad, la rebeldía o bien es causa de una profunda admiración o de un firme rechazo, pero jamás de la indiferencia.

Ya que este espacio está dedicado a las palabras, me limito a invitarlos a que conozcan más sobre las pinturas de esta polifacética mujer. Me despido, pues, recordado algo de su prosa, en la que, de una manera tan conmovedora como cautivadora, Nahui nos dejó constancia de sus reflexiones acerca de temas como la existencia, la muerte, la creación, el sufrimiento, el amor, los celos, la decepción, la totalidad, el espíritu, la condición femenina, por mencionar sólo algunos.

SOBRE MI LÁPIDA (fragmento)

Independiente fui, para no permitir pudrirme sin renovarme; hoy, independiente, pudriéndome me renuevo para vivir.— Los gusanos no me darán fin—son los grotescos destructores de materia sin savia, y vida dan, con devorar lo ya podrido del último despojo de mi renovación.—Y la madre tierra me parirá, y naceré de nuevo, de nuevo ya para no morir…

Si deseas conocer más de la vida y obra de Carmen Mondragón, Nahui Olin —y en verdad espero que así sea—, te recomiendo los siguientes libros:

  • La compilación a cargo de Patricia Rosas Lopátegui, Nahui Olin: Sin principio ni fin. Vida, obra y varia invención (UANL, 2011), una investigación rigurosa que reconstruye la vida de Carmen Mondragón. El libro ofrece una completa recopilación de su obra y de numerosos artículos y ensayos sobre ella escritos por Elena Poniatowska, Raquel Tibol, José Emilio Pacheco, entre otros.
  • También puedes revisar a Adriana Malvido, Nahui Olin. La mujer del sol, Océano, 2017.

Si te apetece, cuéntame en los comentarios qué sabes acerca de esta mujer excepcional y si, como a mí, te gusta su trabajo. Toda opinión es bienvenida. También déjame sugerencias sobre otras personalidades que han transformado nuestro mundo y con las que te gustaría que hiciéramos un encuentro.

¡Felices lecturas, prrr…!