Los 36 libros que han marcado mi vida

Hoy, en mi cumpleaños número 36, he seleccionado los 36 escritos que más han influido en mi vida. No todos son propiamente libros. Algunos son cuentos, poemas o ensayos.

Las razones de mi elección son heterogéneas. Evidentemente, la mayoría están en la lista por su contenido y por cómo éste amplió mi perspectiva sobre el mundo. Algunos están incluidos por el rumbo que dieron a mi vida, y otros, porque representan vínculos personales. De ciertos títulos no sabría decir con exactitud por qué están incluidos, quizá por un poco de todo lo anterior.

Respecto al orden, me he decidido por el cronológico… aproximadamente. Han pasado tantos años desde que algunos de ellos estuvieron entre mis manos que no podría determinar con precisión su tiempo. Y aunque la memoria no es de fiar, aquí vamos…

  1. Matías y el pastel de fresas de José Palomo. (El primer libro que recuerdo que tuve entre las  manos).
  2. La niña menor. (El nombre del autor escapa a mi memoria. Muchas veces lo he buscado y nunca he dado con él. Me encantaría tener un ejemplar porque fue el primer libro de “grandes” —o sea, con muchas páginas– que leí y con el que descubrí que amaba la lectura.
  3. La Biblia.
  4. El diario de Ana Frank.
  5. Marianela de Benito Pérez Galdós. (Significó el 10 más fácil de mi vida académica para la asignatura de Español, además de que me hizo llorar a mares).
  6. Momo de Michael Ende. (Me hizo famosa en la escuela por “leer rápido” y muchos de mis compañeros me llamaron como la protagonista el resto de la secundaria).
  7. Los amorosos de Jaime Sabines.
  8. Las mil y una noches. (Con uno de sus cuentos maravillosos tuve mi breve incursión en el mundo de los cuentacuentos).
  9. Romeo y Julieta. (William Shakespeare no podía faltar en esta lista).
  10. Tragedias de Sófocles.
  11. El mundo de Sofía de Jostein Gaarder. (Mi encuentro con este libro se resume en un “Oh, así que de esto va la filosofía!”. Unos pocos años después iniciaba mis estudios en la licenciatura de Filosofía de la UNAM).
  12. El existencialismo es un humanismo de Jean-Paul Sartre.
  13. Niebla de Miguel de Unamuno.
  14. El hombre en busca del sentido de Viktor E. Frankl. (Más de una vez me ha devuelto la cordura, hasta donde eso es posible en mí).
  15. Los hermanos Karamázov  de Fiódor Dostoievski.
  16. Apología de Sócrates de Platón.
  17. El hombre que confundió a su mujer con un sombrero de Oliver Sacks. (Entendí que temas fundamentales de la filosofía —la identidad, el conocimiento, la ética– nunca más se podrían pensar como antes debido al brutal despegue de la neurociencia).
  18. El pez de la cabeza dorada de Pilar Obon.
  19. Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.
  20. El arte de amar de Erich Fromm.
  21. Un cuarto propio de Virginia Woolf.
  22. El libro y sus orillas de Roberto Zavala. 
  23. Discurso sobre el origen y los fundamentes de la desigualdad entre los hombres de Jean-Jacques Rousseau.
  24. La filosofía de Alicia en el País de las Maravillas de Richard Brian Davis (coord.).
  25. Poética de Aristóteles.
  26. El malestar en la cultura de Sigmund Freud.
  27. El fruto de la nada de Maestro Eckhart.
  28. Filosofía y poesía de María Zambrano.
  29. La ruina de Kasch de Roberto Calasso.
  30. Frankenstein, o el moderno Prometeo de Mary Shelley
  31. Teoría King Kong de Virginie Despentes.
  32. Teoría de la mujer enferma de Johanna Hedva.
  33.  La anatomía de una enfermedad. O la voluntad de vivir de Norman Cousins. (Cambió mi perspectiva acerca de las enfermedades físicas. Cuando lo leí, Norman me estaba preparando mentalmente, sin yo saberlo, para un inesperado episodio en mi salud que tendría lugar apenas una semana después. Toda la calma que pude reunir en ese momento se la debo a ese libro).
  34. Cuando fumar era un placer de Cristina Peri Rossi (Con ese libro conocí a Cristina. Luego me deleitaría con su poesía. Además, me dio argumentos profundos y divertidos para defender mi indefendible vicio todo el tiempo que fui fumadora).
  35. El poder del ahora de Eckhart Tolle.
  36. Un curso de milagros (Nada real puede ser amenazado. / Nada irreal existe. / En esto radica la paz de Dios).

Releo la lista y de inmediato pienso “Me faltó éste. Debí incluir aquél”. Me resigno a que nunca llegaré a la lista perfecta. Mi selección ha pretendido ser poco razonada y más espontánea. Noto un vergonzoso sesgo androcéntrico y pienso que vendrán tiempos en los que el inconsciente colectivo borrará la creencia de que los buenos autores son hombres y las mujeres, con suerte, buenas lectoras.

Más allá de los títulos, en muchos sentidos, mi ENCUENTRO con la lectura ha moldeado mi vida de maneras insospechadas para la niña que pedía a su madre que OTRA VEZ le leyera Matías y el pastel de fresas y que experimentaba sentimientos imposibles de expresar ante las historias de Abraham e Isaac, Moisés, Daniel, David y Salomón. Esa niña para quien el Cantar de los canteras era ininteligible y que siempre prefirió el Evangelio de Lucas porque contaba la vida de Jesús “muy bonito”.

Y aquí estoy 36 años después y con muchos libros de por medio separándome de aquella niña que por primera vez sostuvo un libro en sus manos.

Para ti ¿qué libro no podría faltar en tu top 10, 30 o 100 de libros que marcaron tu vida? ¿Hemos coincidido  en alguno? ¿No? Bueno, hemos coincidido en este espacio y eso ya es bastante.

¡Feliz cumpleaños a mí y feliz instante para ti, mente soñadora! ¡Prrr…!