Ser y no ser en el País de las Maravillas

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El encanto de la historia y sabiduría de Alicia… me hace volver a sus páginas continuamente. El uso magistral que Lewis Carroll hace del lenguaje en esta obra posee un encanto curioso y más que curioso.

Lewis Carroll fue un inglés que vivió en la segunda mitad de siglo XIX. Fue diácono, profesor de matemáticas, escritor de libros de lógica, poesía y ficción. Un personaje peculiar. Alicia no fue su única obra de ficción, pero sí la más conocida.

Ya lo he dicho dos veces: Alicia… es un libro encantador, y lo es en varios sentidos. Es cautivador, atrayente y magnífico, pero también es una suerte de hechizo: la extrañeza producida por la característica y aparente sinrazón de algunos de sus mejores diálogos —tan demenciales como magníficos o, más bien, magníficos por demenciales— nos transporta a estadios del entendimiento que escapa a la definición precisa y sistemática. Un hechizo que transporta y que transforma. ¿Convirtiéndonos en qué? Con esta pregunta, adentrémonos de la mano de Lewis Carroll en el sueño de Alicia y a una de las preguntas fundamentales del pensamiento filosófico: en realidad, ¿quién soy?

El enigma de la identidad personal

Para mí, el recorrido de Alicia por el País de las Maravillas retrata el desenvolvimiento de nuestro andar como individuos y como especie. Igual que ella, en nuestro recorrido por un mundo de maravillas y pesadillas, cada instante, en nuestras relaciones y en nuestra soledad, en las remembranzas y en los anhelos más secretos, en nuestro decir y en nuestro actuar, en todos y cada uno de los aspectos que conforman nuestra vida, siempre, y aun cuando no lo advirtamos así, estamos dando una respuesta a la pregunta ¿quién soy?

«¡Qué extraño resulta todo hoy […] ¿Habré cambiado por la noche? Vamos a ver, ¿era la misma cuando me he levantado esta mañana? Creo que recuerdo sentirme un poco distinta. Pero si no soy la misma, la siguiente pregunta es: ¿entonces quién soy yo?».

Basamento de incontables transformaciones desde el nacimiento hasta la muerte, la única certeza de ese yo confuso que se pregunta acerca de sí mismo es que no sabe quién es, lo cual no deja de ser curioso y más que curioso. ¿Cómo es posible que lo que verdaderamente es deje de ser para convertirse en lo que no era, o que lo que no era haya llegado a ser?

El asombro causado por los cambios del mundo y los nuestros ha sido fiel compañero de la filosofía desde sus orígenes en Grecia. Hoy nosotros —como los griegos y como Alicia— seguimos preguntándonos: ¿quién soy? Recordemos aquel diálogo sobre el cambio y el Ser de Alicia y la Oruga:

«—¿Tú quién eres? —le preguntó […]

»—En este preciso momento, señora, no lo sé muy bien […] me temo que he cambiado varias veces […]

»—¿Qué es lo que quieres decir? —preguntó la Oruga secamente—. ¡Explícate!

»—Creo que no puedo explicarme, señora —repuso Alicia—, porque no soy yo misma, ya lo ve […] Para empezar ni siquiera yo misma lo entiendo, y además cambiar de tamaño tantas veces en un solo día resulta bastante confuso […] quizá usted no ha pasado por esto, pero cuando se convierta en crisálida, que algún día le ocurrirá, ya sabe, y después en mariposa, me figuro que se sentirá un poco extraña, ¿no cree?

»—Nada de eso —afirmó la Oruga».

¡Qué zen resultó esta oruga que tan bien acepta el asunto del devenir! Todo lo contrario a los antiguos griegos que tan anonadados quedaron con la idea del cambio que lo hicieron el centro de sus reflexiones. No obstante, gracias a esa perplejidad que los fundadores de la filosofía occidental acogieron tan seriamente, tenemos la historia que tenemos y hemos llegado a ser lo que somos. Pero ¿quiénes somos?

Nosotros sabemos que este encuentro entre la Oruga y Alicia tiene lugar en el sueño de la niña. En principio, Alicia es una durmiente que sueña. ¿Sólo eso? Difícilmente, pero quizá si Alicia hubiera experimentado la respuesta a su pregunta, hubiera despertado de su sueño en ese instante y nosotros nos hubiéramos quedado sin varias páginas de aventuras. Ahora que ha despertado, podemos preguntar nosotros: ¿quién es Alicia? ¿Quiénes somos? ¿Quién soy?

Si te gustó esta entrada, inscríbete al blog porque más adelante habrá  más de Alicia en el País de las Maravillas y de A través del espejo, así como de Lewis Carroll, quien, como ven, en su obra dio vida a las preocupaciones y temas más filosóficos o, simplemente, humanos.

Cuéntenme cuáles son sus pasajes o personajes favoritos. Y si todavía no leen esta fascinante obra de la literatura universal, ¿qué están esperando?

¡Hasta pronto y feliz instante, mentes soñadoras! ¡Prrr…!

LECTURAS RECOMENDADAS:

  • Alicia en el País de las Maravillas y Alicia a través del espejo de Lewis Carroll. Una edición sumamente recomendable es Alicia anotada, con comentarios de Martin Gardner. O bien Alicia en el País de las Maravillas publicado por Susaeta, de donde han sido tomadas las citas.
  • Irwin William y Richard Brian Davis (coords.), La filosofía de Alicia en el País de las Maravillas, México, Paidós, 2013. Un conjunto de ensayos dirigidos al público general. ¡Una excelente forma de introducirte a la filosofía y al mundo de Lewis Carroll!

Encuentro con Nahui Olin

Carmen Mondragón, mejor conocida como Nahui Olin, fue una mujer que desafió las costumbres y la moral de su época y sociedad para ir en pos de la libertad. Fue penada con la marginación social y tachada de ninfómana, prostituta y loca. El severo castigo que la sociedad mexicana hizo caer sobre ella conllevó a la invisibilización de su obra literaria y artística durante varias décadas. Afortunadamente, en los últimos años se ha hecho un enorme esfuerzo por recuperar su trabajo; algo más que merecido.

Tenemos un deber con todas las personas que, como Nahui, han cuestionado los estereotipos y el funcionamiento de la sociedad, pues ellas han superado limitantes y condicionamientos sociales, brindándonos inéditas posibilidades de las que ahora gozamos. Su herencia es invaluable. El esfuerzo de estas sobresalientes personalidades no debe quedar en el olvido ni menospreciarse, y por ello he decidido hacer estos Encuentros con… , que, en esta ocasión, te invitan a conocer la vida y obra de Nahui Olin.

Además de ser una artista plástica, Nahui fue autora de numerosos escritos en prosa y verso, en español y francés, que poseen un incuestionable valor literario y filosófico. Sabemos de textos que escribió cuando contaba con apenas ¡10 años de edad! Esto es, sin duda, una prueba de su vocación literaria. He aquí un fragmento de los escritos de aquella primera época como escritora:

Ahora que siento que sufro y soy sensible a todo, tengo sed de todo lo que es bello, grande y cautivador. Con un ardor extremado, una ilusión loca de juventud y de vida: quiero hacer vibrar mi cuerpo, mi espíritu hasta sus últimos sonidos…

Notamos de inmediato la expresión de una potente e inusual inteligencia que, en sus escritos, continuamente manifiesta su sentir ante lo infinito y la totalidad, pero también ante el amor y la tristeza. A cada uno de estos temas, la autora les otoroga un tratamiento filosófico de profundo calado.   

En sus relaciones amorosas, la trasgresión no dejó de estar presente, y cabe destacar que, pese a la intensidad de sus emociones, nunca aceptó ni el machismo ni la megalomanía de personalidades importantes de su tiempo con las que se involucró.

Tampoco se conformó con el papel de esposa que la sociedad tenía asignado para ella. Así, aun cuando contrajo matrimonio siendo muy joven, dio por finalizada esa relación para buscar nuevas experiencias que alimentaran su alma. Esto sin importar lo mal que podía verse el que una mujer abandonara a su esposo en aquel tiempo.

El final de sus días estuvo marcado por la pobreza y la exclusión social, desafortunadamente un hecho frecuente en todas aquellas personas que, en su anhelo de ser, optan por romper los moldes y roles sociales. Una personalidad como la de Nahui, cuya vida está atravesada por un enorme talento, por la pasión, la vulnerabilidad, la oscuridad, la rebeldía o bien es causa de una profunda admiración o de un firme rechazo, pero jamás de la indiferencia.

Ya que este espacio está dedicado a las palabras, me limito a invitarlos a que conozcan más sobre las pinturas de esta polifacética mujer. Me despido, pues, recordado algo de su prosa, en la que, de una manera tan conmovedora como cautivadora, Nahui nos dejó constancia de sus reflexiones acerca de temas como la existencia, la muerte, la creación, el sufrimiento, el amor, los celos, la decepción, la totalidad, el espíritu, la condición femenina, por mencionar sólo algunos.

SOBRE MI LÁPIDA (fragmento)

Independiente fui, para no permitir pudrirme sin renovarme; hoy, independiente, pudriéndome me renuevo para vivir.— Los gusanos no me darán fin—son los grotescos destructores de materia sin savia, y vida dan, con devorar lo ya podrido del último despojo de mi renovación.—Y la madre tierra me parirá, y naceré de nuevo, de nuevo ya para no morir…

Si deseas conocer más de la vida y obra de Carmen Mondragón, Nahui Olin —y en verdad espero que así sea—, te recomiendo los siguientes libros:

  • La compilación a cargo de Patricia Rosas Lopátegui, Nahui Olin: Sin principio ni fin. Vida, obra y varia invención (UANL, 2011), una investigación rigurosa que reconstruye la vida de Carmen Mondragón. El libro ofrece una completa recopilación de su obra y de numerosos artículos y ensayos sobre ella escritos por Elena Poniatowska, Raquel Tibol, José Emilio Pacheco, entre otros.
  • También puedes revisar a Adriana Malvido, Nahui Olin. La mujer del sol, Océano, 2017.

Si te apetece, cuéntame en los comentarios qué sabes acerca de esta mujer excepcional y si, como a mí, te gusta su trabajo. Toda opinión es bienvenida. También déjame sugerencias sobre otras personalidades que han transformado nuestro mundo y con las que te gustaría que hiciéramos un encuentro.

¡Felices lecturas, prrr…!