Estrategias para calmar tu ansiedad

¡Hola! ¿Cómo estás? Espero que muy muy bien. Pero, si no estás en tu mejor momento, y quizá por eso acabaste en esta publicación, quiero recordarte que todo todo todo pasa. Y que en los momentos complicados siempre encontrarás recursos que te harán superar cualquier crisis y salir fortalecido por ella.

La ansiedad y los trastornos del pánico han sido una constante en mi vida. Como no soy una experta en el tema, me basta con definir mi experiencia como DEMASIADO RUIDO MENTAL. En esos momentos, me siento completamente rebasada. El agotamiento y la desesperación son inevitables. Al contarte esta parte de mi historia, espero que recuerdes que no estás solo, no estás sola. El apoyo mutuo en estos casos es muy importante. Y también ten presente que, así como yo no me reduzco a ese aspecto de mi vida, a ti tampoco han de definirte ni la ansiedad ni la desesperación.

La ansiedad es un trastorno que requiere de un acompañamiento profesional y profundo, al menos así fue en mi caso (incluso requerí el apoyo farmacológico,) hay recursos valiosísimos que te pueden ayudar a enfrentar las crisis, no lo dudes. Libros, videos en internet, foros… Creo que, para estos casos, el compartir experiencias es fundamental y, en muchas ocasiones, de más utilidad que lo que un profesional te puede decir por el efecto que tiene el saberte comprendido, no desde lo intelectual, sino desde la experiencia.

Te invito a ver el siguiente video que grabé con mucho cario para ti, para acompañarte durante esas molestas crisis de ansiedad. Te comparto ahí mismo algunas de las estrategias que a mí me han funcionado.

Recuerda que la salud mental es importante. Si crees que tienes problemas de ansiedad, depresión o algún otro trastorno mental, no dudes en buscar ayuda profesional.

¡Ánimo y hasta la próxima! 💜🙏

¿No sabes qué es el ASMR? Te cuento ☺️

¡Hola, gente! ¿Cómo estás? Espero que muy muy bien. En esta breve publicación paso a hablarte un poquito del ASMR. ¿Que no sabes qué es el ASMR? Ahora te cuento…

El ASMR (Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma, por sus siglas en inglés) es una técnica de relajación que se ha vuelto muy popular en YouTube y otras plataformas y aplicaciones de internet desde hace varios años.

Fue en 2010 cuando se acuñó el término ASMR, sin embargo éste se refiere a una experiencia que ha existido desde mucho antes de ser nombrada; al menos yo lo conozco desde que tengo memoria, mucho antes de que el internet fuera algo más que una idea futurista. Y muchos consumidores de ASMR refieren haber tenido estas sensaciones desde antes de que se produjeran videos con la función específica de calmar y desestresar a las personas por este medio.

Básicamente, el ASMR consiste en provocar un estado de calma o incluso cosquilleos relajantes a través de sonidos diversos, o bien de movimientos; a esto último se le conoce como ASMR visual. Es posible que hayas tenido esta experiencia mientras escuchabas hablar a alguien o lo veías hacer algo que te resultaba casi hipnótico.

Si no conoces esta técnica, te invito a que la explores en uno de los muchísimos canales de ASMR que actualmente existen. Yo, por supuesto, tengo a mis creadores de ASMR favoritos, y en un futuro te hablaré de quiénes son, por qué me gustan tanto y cómo me han ayudado.

Si el ASMR no es lo tuyo, no te preocupes porque existen muchas otras técnicas de relajación que a mí me han ayudado mucho a gestionar mis emociones y pensamientos. Cuánta falta hace eso en esto tiempos, ¿no crees?

Además, te invito a que conozcas mi propio canal de ASMR que recién he empezado. Para ser honesta, no soy una profesional. Estoy aprendiendo y más que nada me estoy divirtiendo muchísimo con esta nueva experiencia y espero que tú también puedas divertirte y, sobre todo, que te relajes un poco conmigo

Te espero en Mariva ASMR y te dejo el enlace para uno de mis videos consentidos del canal, que es una relajación con brochas y mensajes positivos para ti, que mereces descansar y estar en paz. Espero encontrarte por allá y que me dejes un comentario. Mientras tanto…

¡Feliz instante!

Escritura terapéutica: Catarsis

Escribir es una forma de autoconocimiento que desvela aspectos de nosotros mismos que, inmersos en el automatismo del día a día, solemos pasar por alto.  Si algo he aprendido al practicar la escritura de forma constante ha sido que soy un ser que continuamente se transforma; en ese sentido, ¿por qué no decirlo?, la experiencia de mí misma es ilusoria, carente de solidez. Ése es el punto al que me gustaría arribar, pero, antes, hablemos un poco más de cómo concibo la escritura terapéutica llamada catártica, término que mantendré en su sentido más general de «purificación y liberación» (Sorry, dejaremos las especulaciones filosóficas y psicológicas para otro día).

Desde mi infancia, pero sobre todo en mi adolescencia y juventud, he practicado este tipo de escritura, que para mí, simple y llanamente, consiste en poner en papel mis ideas, emociones, aspiraciones, sentimientos, proyectos, recuerdos, vivencias, sensaciones físicas, etcétera. En principio, la función de este tipo de escritura es «vaciar» la mente (hasta donde tal cosa sea posible), tomar distancia de lo que estamos experimentando y descansar a la mente tal y como ella es.

Un ejemplo concreto de cómo uso este tipo de escritura es cuando, ya saben, preparo lo necesario para que Krishna, Nahui y Mia, mis michis (sí, el nombre del blog no es casualidad), pasen una noche pacífica (de nuevo, ¡hasta donde tal cosa es posible!). Apago las luces y me dispongo a dormir. Ha sido un día cansado y esperaba este momento con ansias, pero… mi mente está —más que enturbiada— enlodada, si he de apegarme a las metáforas clásicas sobre la mente. Los pensamientos van de aquí para allá, del pasado al futuro, de los pendientes a lo que pudo haberse hecho mejor, de los buenos a los malos recuerdos… Sé que no es necesario explicar más. Todos lo hemos vivido.

En estos casos, tomar unos minutos para vaciar todos esos pensamientos con ayuda del papel y un bolígrafo puede ser una gran inversión de tiempo, pues este acto brinda un sosiego a la mente que, con suerte, nos catapultará al mundo de los sueños de la noche.

Otro uso que le doy a la escritura catártica es cuando un pensamiento o idea se presenta repetidamente en mi cabeza sin que ello me brinde ningún beneficio. Creo que es necesario que distingamos el análisis o deliberación sobre un asunto que es importante para nosotros de las ideas casi obsesivas, donde se ha bloqueado el discernimiento mental y hemos quedado estancados en un estado que, lejos de trascenderse, nos genera malestar y falta de concentración.

En estos casos, escribir se vuelve un acto que simboliza el soltar. Pero, ojo, para que ello sea así es importante no caer en el análisis de esas ideas, al menos no en ese momento.

El «vaciamiento» que logro al escribir me permite albergar nuevas ideas y estar más atenta a las experiencias presentes. Para mí es casi magia el atestiguar cómo el puro y simple acto de escribir el parloteo mental, las ideas rumiantes, aplaca el diálogo interno, lo vuelve más gentil, amoroso y pacífico… Al menos por un rato, porque —seamos honestos— la existencia humana parece no poder arraigarse definitivamente en la paz. Es un hecho que hay que asumir.

En mi experiencia, he enfrentado situaciones o pensamientos tan persistentes y que me suscitan emociones tan intensas que el puro acto de escribir no ha sido suficiente. En tales casos el acompañamiento (profesional o no, individual o grupal,  ésa es una decisión personal) ha sido fundamental. Aun así, la escritura nunca ha dejado de ser un auxiliar indispensable.

Ahora bien, ¿leer o no leer lo que hemos escrito?

En principio, la escritura catártica no tiene otra función que la de liberarnos y, en ese sentido, es del todo válido no releernos. Incluso hay personas que realizan rituales para, literalmente, deshacer lo que escribieron. En general, no es mi caso. Si bien es cierto que, en algunas ocasiones, he decidido recurrir a la destrucción inmediata, yo considero que la lectura esporádica de mis escritos personales me ha brindado una perspectiva y conocimiento de mí misma que valor muchísimo.

Quizás, el saber que más valoro y al que, en buena medida, he accedido a través de releerme ha sido la conciencia sobre mis diversas manifestaciones y los cambios que se presentan en mí afectándome hasta la médula. ¿Por qué ello es importante? Porque me ha permitido reconocer que no existe un yo fijo e inmutable al que aferrarme. Me doy cuenta de que, al aceptar esto, me evito frustraciones y sinsabores que experimentaba cuando sentía que no lograba «ser quien realmente era» o cuando creía que me estaba traicionando. Es posible que el mayor fruto de esta conciencia sea la libertad y tranquilidad que brinda el aceptar que hoy soy como soy, que me vivo como me vivo y que percibo la «realidad» como la percibo. Hoy, no hay más.

Hay una tregua que se agradece infinitamente cuando comenzamos a observar y aceptar nuestro propio devenir. Y, en mi caso, la lectura de mis escritos —donde he podido contemplar mis cambiantes creencias, deseos, metas, opiniones, situaciones, sensaciones— me ha dado esa conciencia. Éste ha sido un paso previo para empezar a reconciliarme con mis incoherencias y para practicar el desapego a la idea de un yo fijo. Dicho en otras palabras, ha sido la antesala para entender que no hay un yo que deba defender. De tal experiencia, hablaré pronto (o al menos prometo intentarlo).

¡Feliz instante, mentes soñadoras!